Las facetas emocionales de tener cáncer
- Andrê Lemac GSFP
- 6 sept 2021
- 4 min de lectura
Tener cáncer es pasar por varias facetas: diagnóstico, tratamiento, intervalo libre, vencerlo y/o, a veces, recaída con una posibilidad baja de expectancia de vida.
Aunque cada persona o cada uno de nosotros vivimos la enfermedad de manera muy personal, se detecta que muchos de los pacientes tienden a experimentar el mismo tipo de estado de ánimo cuando se encuentran en una fase particular. Estos estados se exploran tanto de inicio como su evolución a lo largo del proceso oncológico.

Nuestra forma única de ver el cáncer
El cáncer es una de las enfermedades que más aqueja al ser humano y la cual se vive de manera muy personal. Podemos decir que cada uno tiene su manera de trabajar con el cáncer.
Y aunque parezca que, supongamos, dos personas, por el hecho de tener el mismo tipo de cáncer tienen que vivirlo igual, la experiencia y los estudios psicológicos y científicos demuestra que no es así.
Sin embargo, observamos que el estado de ánimo tiene como tendencia evolucionar de forma similar en la mayoría de pacientes con cáncer, a medida que avanzan en su proceso. Y a partir de aquí se ha intentado explicar por qué, en cada fase de la enfermedad, predomina un tipo de estado de ánimo concreto y algunos pensamientos asociados.
El estado emocional del diagnóstico
La fase del diagnóstico de cáncer está marcada emocionalmente por tres tipos de factores sobre todo. Sorpresa, Estupefacción y la Inccredulidad.
Es habitual que el paciente se haga preguntas como «¿por qué a mi?» ¿Qué fue lo que pasó? ¿Y ahora, qué hago? Mezclados con sentimientos de tristeza, miedo y rabia.
El motivo es que nuestra mente nos está pidiendo que nos detengamos, que dejemos de pensar en cualquier otra cosa y nos centremos en encajar la noticia del diagnóstico.
El momento crucial cuando nos diagnostican cáncer, se debe asumar una serie de cambios que llegarán tarde o temprano (más temprano que tarde) y alterarán toda nuestra vida tal como la conocemos y llevamos hasta ahora.
Eso necesita tiempo y apoyo social de la familia, amigos y grupos de apoyo.
El choque del diagnóstico puede hacer que no estemos al tanto a lo que nos dice el médico y esto es muy común, por lo que sugerimos siempre ir acompañado y con una lista de preguntas relacionadas con la prognosis del diagnóstico y lo que podemos esperar.
La fase del tratamiento y los sentimientos que conyevan
Cuando es la etapa de tratamiento del cáncer, esta se suele llevar con más optimismo que las otras.
Se tiene el pensamiento de que estamos haciendo lo que sea en contra de la enfermedad, loq ue nos proporciona cierta sensasión de control sobre nuestros actos y el pronóstico de la enfermedad será positivo de alguna forma.
Esto no quiere decir que se vive con cierta alegría,, más bien significa que cuando se compara con la fase del diagnóstico y con la fase de post-tratamiento, esta fase suele experimentarse con mayor sentimiento de querer hacer algo sobre ello.
Tenemos un equipo de profesionales de la oncología, de muchas disciplinas, que se unen para proporcionarnos el tratamiento, y unos resultados científicos que avalan que este tratamiento es el mejor de todos los que están disponibles. Esto nos tranquiliza: si algo no fuera bien, estamos rodeados de profesionales de la salud que enseguida lo verían y nos ayudarían.
El intervalo de libre de enfermedad y sus implicaciones
Si el tratamiento es efectivo y nos dicen que ya hemos superado el cáncer, entramos en el llamado intervalo libre de enfermedad.
Este intervalo de libre enfermedad puede durar muchísimos años o puede que el cáncer no nos vuelva a afectar. Pero al mismo tiempo, es posible que sí vuelva al cabo de un tiempo.
Por eso se utiliza el concepto de intervalo, el cual es un período que nos hacen controles periódicos para comprobar que todo vaya bien.
Lo que sucede en esta fase con las emociones del paciente es un tanto inesperado.
De un inicio, parece que, si nos dicen... estás libre de cáncer, la alegría debería volver. ¿Cierto? pero no es lo que ocurre. Al menos no del todo.
En la fase de tratamiento encontramos que los sentimientos de certeza y de vividez eran patrocionados por los científicos y profesionales de la salud que estaban con nosotors.
en esta fase, esos profesionales no se encuentran tan frecuentemente con nosotros por lo que esta fase de intercambio se ha acabado y estamos por nuestra cuenta.
Se puede encontrar pacientes con cierto temor de que la enfermedad regrese, los llamados Síndrome de la espada de Damocles.
Además debemos volver a enfrentarnos a una realidad que ha ido a vanzando a su ritmo mientras nuestras vidas estaban en pausa por la fase de tratamiento. Se debe volver al trabajo, a las actividades diarias, la familia y los amigos.. Además de que tenemos que hacerlo asumiendo que algunos cambios de los que hemos padecido se revertirán pero no todos.

Sentimientos en las recaídas
La posible recaída en el cáncer también tiene su impacto en el estado de ánimo. Sobre todo en forma de frustración e indignación. El nuevo tratamiento no se vive con tanta esperanza como en la primera ocasión.
En este punto algunas personas se plantean si vale la pena volver a hacer un tratamiento. Es normal que se lo pregunten. Es una cuestión delicada que hay que dejar en manos de profesionales de la psicooncología, para abrir un proceso de toma de decisiones que suele ser complejo. Otras personas adoptan un espíritu de lucha y deciden darlo todo en el tratamiento.
El periódo final de la enfermedad
La fase de final de vida está marcada por la complejidad y los cambios.
Se vive con un gran sufrimiento, por parte del paciente y de su familia.
Y es que el hecho de saber que queda poco tiempo de vida suele abrir una de estas dos vías:
Que se convierta en una oportunidad para vivir esta última etapa de la manera deseada (con buenos recuerdos, experiencias agradables, etc), algo que ocurre algunas veces y tras un tiempo de convivir con la fase terminal.
Que todo gire alrededor del control de los síntomas y el manejo del sufrimiento.
¿Y eso se puede elegir? No siempre. Depende de la personalidad, de las circunstancias, del estado de salud, del apoyo social, etc. Tanto en un caso como en el otro, predomina la rabia sobre la tristeza.
Esto no impide que desde la psicooncología podamos hacer un trabajo de acompañamiento y de reminiscencia
Un repaso vital que nos ayude a morir sabiendo que nuestra visa ha tenido un sentido, lo que hace que este proceso sea menos difícil. No más fácil, ni más agradable, pero sí menos difícil.

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